El acto se realizó en la Plaza Integración, con la participación de autoridades, instituciones educativas y propuestas artísticas. La oratoria destacó la importancia de la memoria histórica, la resistencia de los pueblos originarios y la diversidad identitaria de la sociedad.
La Intendencia de San José, el Municipio de Ciudad del Plata y la Comisión Patriótica realizaron el acto conmemorativo del Encuentro de dos mundos de 1492 y la Batalla de Sarandí de 1825. La ceremonia tuvo lugar en la Plaza Integración y contó con la participación de autoridades departamentales, estudiantes y representantes de la comunidad educativa.
La actividad reunió momentos protocolares, expresiones artísticas y una reflexión sobre dos acontecimientos históricos que, desde distintas perspectivas, forman parte de los procesos de transformación, identidad y construcción de los pueblos.
Un acto con participación de las instituciones educativas
Uno de los momentos destacados de la ceremonia fue la interpretación del Himno Nacional y la marcha Mi Bandera en lengua de señas, a cargo de alumnos de la Escuela N.º 117, en una propuesta que puso de relieve la importancia de la inclusión y la participación.
La ofrenda floral al pie del busto del prócer José Artigas fue colocada por la intendenta interina, Ana Quevedo; la presidenta de la Junta Departamental, Carolina Hornes; y estudiantes de instituciones educativas.
La oratoria estuvo a cargo de la maestra Paola Aguilar Marichal, directora de la Escuela N.º 101 «Dr. Carlos Núñez», de Playa Pascual, quien abordó el significado histórico de ambas fechas y su relación con la identidad de los pueblos de la región.
La Batalla de Sarandí y el camino hacia la independencia
Durante su intervención, Aguilar Marichal recordó que la Batalla de Sarandí, librada el 12 de octubre de 1825, constituyó “un hito militar y político decisivo en el marco de la Cruzada Libertadora”, cuando las milicias orientales, al mando del general Juan Antonio Lavalleja, obtuvieron una victoria fundamental frente a las tropas imperiales brasileñas.
La docente destacó la relevancia de este acontecimiento en el proceso de emancipación oriental y en la reivindicación del derecho de los pueblos a decidir su propio destino.
En ese sentido, vinculó la batalla con un proceso histórico más amplio, que comprende las transformaciones culturales y sociales iniciadas siglos antes y la posterior consolidación de una identidad propia.
El Encuentro de dos mundos y la presencia de los pueblos originarios
Al referirse a la llegada de la expedición de Cristóbal Colón a América en 1492, la directora señaló que aquel acontecimiento dio comienzo a un proceso complejo de intercambio, confrontación y transformación entre Europa y América, con consecuencias que modificaron el rumbo de la historia mundial.
Sin embargo, subrayó que el continente ya estaba habitado por comunidades con sus propias historias, culturas y formas de organización.
“Estas tierras no estaban vacías ni desprovistas de historia cuando arribaron los navegantes, sino que se encontraban habitadas desde tiempos inmemoriales por pueblos originarios”, expresó.
Aguilar Marichal también destacó que la presencia de esas comunidades perdura a través del mestizaje, la transmisión oral y las expresiones culturales que forman parte de la identidad actual.
Desde esa perspectiva, sostuvo que el Encuentro de dos mundos y la Batalla de Sarandí deben comprenderse como acontecimientos vinculados a procesos históricos de emancipación, mestizaje y transformación social.
Una memoria plural para construir el futuro
En otro pasaje de su discurso, la docente afirmó que el encuentro iniciado en 1492 sembró las semillas de una nueva identidad, mientras que la Batalla de Sarandí representó una etapa de maduración política y militar, en la que los orientales defendieron su derecho a la libertad y a la soberanía.
“Somos el fruto directo de aquel gran choque cultural que comenzó en 1492, de la resistencia de nuestros pueblos originarios y de la valentía indomable de aquellos hombres que en 1825 defendieron la patria”, manifestó.
Al cerrar su intervención, hizo un llamado a reconocer la diversidad que caracteriza a la sociedad y a mantener viva la memoria histórica como herramienta para construir un presente y un futuro más justos.
La oradora expresó el deseo de que esa memoria “unificada y plural” sirva como guía para avanzar hacia una sociedad con mayor justicia, equidad social y respeto por la diversidad identitaria.
La música y la danza también fueron protagonistas
El acto incluyó la participación artística de estudiantes de las escuelas de Ciudad del Plata.
Alumnos de la Escuela N.º 108 interpretaron mediante la danza las canciones Río de los pájaros y Venga que soy pie, mientras que estudiantes de la Escuela N.º 117 presentaron la milonga Los Orientales.
Las expresiones artísticas aportaron un cierre cultural a la ceremonia, en una jornada que combinó la conmemoración de acontecimientos históricos con la participación de las nuevas generaciones.
La actividad en la Plaza Integración permitió recordar dos fechas significativas y promover una reflexión sobre la historia, las raíces culturales y la construcción de una identidad colectiva que reconozca la diversidad de los pueblos.
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